Leela Experience

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|    Osho _ No-mind    |

Con este silencio entras en una dimensión diferente, la dimensión de ti mismo.  Es una gran apertura dentro de ti: extiende tus alas sin ningún miedo, porque de esa manera no puedes encontrar a nadie más que a tu propio ser.

 

Ningún  movimiento, solo sé.  Una consciencia con un solo enfoque.  Y ahí das  un salto cuántico de la mente a la no mente.

 

Más profundo más profundo.  No tengas miedo, ve más profundo.  Es solitario, es  silencioso, pero es inmensamente placentero.  Este es el loto del que los Budas han estado hablando, este es el secreto que se puede apuntar pero no se puede explicar.  En este momento exacto estás en el centro del latido del corazón de la existencia.  Deja que eso se convierta en tu estilo de vida.  Con eso viene una tremenda primavera.  Una vida de alegría, bendiciones, amor.  Es una danza multidimensional, toda la creatividad sale de este espacio, toda la poesía, la música, la escultura, todo lo grande nace de este útero, el útero del silencio interior.

 

Tu centro más profundo no está lejos, solo a un simple paso.  No tengas miedo, estás entrando en tu propia casa, has olvidado el camino, has olvidado el idioma, has estado ausente bastante tiempo;  el pájaro ha estado en la jaula durante muchos, muchos años, pero hoy el pájaro extiende sus alas y se mueve libremente en su cielo interior.  Este es tu verdadero hogar.  En este silencio tú eres el buda; recuérdalo, deja que ese recuerdo te siga como una sombra a lo largo del día.  Poco a poco se convertirá en tu propia respiración, en tu propio latido.

 

 ¡Más profundo, más profundo!  Sé un rayo de diamante, corta  todo lo que es basura en ti, encuentra la claridad del espacio de tu ser.

 

Este momento es bendito, porque solo en este momento puedes florecer, porque solo en este momento puede acercarte a la existencia, al mismo latido de la existencia.  No tengas miedo y no te aferres a nada, solo salta, es tu propio ser interior.

 

Siente la belleza de este momento, siente la frescura, la juventud de este momento, siente la bendición y el baile en lo más profundo de tu ser.

 

Más profundo más profundo.  Sin miedo, porque es tu propio cielo y no hay nubes.  Estás iluminado, solo ve ligero y como una flecha, adentro, adentro.

 

Tú eres el buda ahora mismo, recuerda esto, quédate con esto porque es tu tesoro supremo.  Esta es tu altitud, esta es tu profundidad, este eres tú en tu eternidad.

 

Ningún movimiento, ni de mente ni de cuerpo. Solo ser.  Ahora y aquí.  El ser puro.

 

Más profundo más profundo.  No retengas nada, no tienes nada que perder al profundizar en tu ser, pero todo por ganar.  En el centro de tu ser está la puerta al reino de los cielos.  Ni siquiera tienes que abrirla, está abierta, esperando, ¡entra!  Siempre eres bienvenido, entra.

 

Este es el salto cuántico de la mente a la no-mente.  Este espacio eres tú, y este momento es tu único momento.  En estas dos palabras, aquí y ahora, se completa toda la religión.

 

 Hermoso es el momento y bendito eres tú.

 

 Ese silencio es tan bendecido.  En este silencio eres el buda.  Otra cuestión es volver a olvidar.  ¡Recuerda esto!  ¡recuerda esto!  Esto no tiene nada que ver con tu vida cotidiana y lo que haces es una luz interior que puede permanecer encendida continuamente las 24 horas del día, como una corriente subterránea.  Cambiará toda tu vida, tu estilo de vida, tus patrones, tus enfoques.  Fuera de eso, no hay forma de metamorfosis.  Fuera de eso, no hay forma para la eternidad.  Ahora mismo estás más allá de la vida y la muerte.

 

 Para dejar más claro que no eres ni el cuerpo ni la mente, solo consciencia pura.

 

 Ahora relájate.

 

Ve el cuerpo como muerto, lejos de ti, y la mente también es parte de eso, el mecanismo.  Eres solo un observador.  Una simple observación y llega al más allá, trasciende la vida y la muerte, trasciende la dualidad.  Empiezas a sentir la eternidad, la inmortalidad, tu naturaleza cósmica.  No eres solo una parte.  Tu eres el cosmos.  Eso es lo que significa ser un buda.  Esta es tu nada, este es tu vacío, espacio puro.  Y de ese espacio puro surge todo tipo de creatividad, cada canción, cada alegría, cada baile.  Solo si esta experiencia se convierte en fuego salvaje alrededor de la tierra, será posible salvar a la humanidad de su extinción.

 

Vuelve, en silencio, con gracia, sin prisas, manteniendo intacta la consciencia y la experiencia que has tenido, porque tienes que mantenerla como un trasfondo las 24 horas del día, hasta el punto que cada acto refleje tu consciencia, tu compasión, tu amor, tu meditación.  No es algo para hacer durante unos minutos, es algo que tiene que convertirse en tu propia respiración, tu propio latido.  Solo entonces hay una posibilidad para la humanidad futura de un hombre nuevo, que no tendrá una mente destructiva, que no tendrá el mundo dividido en naciones, que tendrá toda la energía dedicada a hacer la vida tan rica, tan bendita, tan pacífica y adorable.  Los poetas siempre han estado ahí, y solo unos pocos místicos lo han experimentado.

 

La meditación es el camino de entrada, es el camino para despertar al maestro que puede controlar la mente, que puede cambiar la mente, que puede usar la mente al servicio de valores superiores;  de la verdad, de la belleza, del amor, de la alegría.